Jaime Bayly en Los amigos que perdí quiere transmitir todo ese universo de los sentimientos, en concreto el de la amistad, o más, el de la soledad que se siente cuando se carece de amigos ,en este sentido, considero a Los amigos que perdí uno de los libros más humanos que se hayan escrito últimamente. Y lo es porque muestra una serie de sentimientos cotidianos, ordinarios, de la vida de todos los días. Nos habla de situaciones que podemos vivir todos en cualquier momento de nuestra existencia; las muestra y las comparte con el lector. No olvida ningún detalle y consigue engancharnos desde la primera hasta la última página, porque Bayly ha sabido llegar hasta nosotros de la forma más sencilla posible: abriendo el corazón de su personaje, hasta tal punto que, lejos de compadecernos de Manuel y de su soledad, alcanza la novela un estado perturbadoramente bello gracias a su humor, ironía y cierta dosis de ternura.
Además, sin ser a ciencia cierta autobiográfica Bayly le ha dado un toque muy personal e intimista que refuerza el interés del lector por su íntegra lectura. Quizás debido a que el hombre es curioso por naturaleza, o puede que se deba al morbo que proporciona hacer algo prohibido pues esta novela nos da la posibilidad legal de leer correspondencia ajena, la historia engancha porque es un compendio de cinco cartas íntimas que el protagonista escribe a sus amigos.
Se trata de una extraña y hermosa novela de un gran escritor, que, considerado como uno de los más indiscutibles representantes de la nueva narrativa latinoamericana, va confirmando libro tras libro su instinto artístico y su extraordinario talento narrativo.
Bárbara Vázquez